lunes, 17 de octubre de 2011

twentyone

No te acostumbres a mí, ni a mi risa, ni a mi hiperactividad matutina, ni a mis sonrisas, ni a mis besos, ni a mi olor. No te acostumbres a que hablemos de tus problemas, ni a que te escuche con atención. No te acostumbres a cómo te miro o te dejo de mirar. No te acostumbres a mis mejillas rojas como un tomate cuando te ríes de mí, ni te acostumbres a mi rabia, ni a reírte de las cosas que digo. No te acostumbres, en serio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario