Él me rechazó con una excusa fácil. Esa que ambos sabíamos que era falsa.
Paso mucho tiempo antes de que yo me diese cuenta de que, aunque yo ya no le miraba en el autobús, él si que me miraba. Frecuentemente, como si no creyese que me había rendido tan pronto. ¿Pero que pretendía? El no me había dicho la verdad, así que yo no iba a intentarlo otra vez. Lo había puesto todo en una carta, y no había valido para nada, no volvería a confiar en lo que sentía en bastante tiempo.
Pero hoy ha vuelto. Esa excusa se ha hecho evidente y ahora ya no hay nada que lo frene, pero en lugar de luchar por lo que alguna vez le prometí, él ha buscado algo diferente, haciendo aun más doloroso el rechazo. Porque como ya pensé la primera vez, era mas fácil decir la verdad, que mentir y hacer daño dos veces.
Le quería, y hoy no sé en quien se ha convertido.
Pero espero ese reencuentro con curiosidad. En todo caso, ya no es el chico de quien una vez me enamoré.
Dejó de serlo hace mucho tiempo.
Paso mucho tiempo antes de que yo me diese cuenta de que, aunque yo ya no le miraba en el autobús, él si que me miraba. Frecuentemente, como si no creyese que me había rendido tan pronto. ¿Pero que pretendía? El no me había dicho la verdad, así que yo no iba a intentarlo otra vez. Lo había puesto todo en una carta, y no había valido para nada, no volvería a confiar en lo que sentía en bastante tiempo.
Pero hoy ha vuelto. Esa excusa se ha hecho evidente y ahora ya no hay nada que lo frene, pero en lugar de luchar por lo que alguna vez le prometí, él ha buscado algo diferente, haciendo aun más doloroso el rechazo. Porque como ya pensé la primera vez, era mas fácil decir la verdad, que mentir y hacer daño dos veces.
Le quería, y hoy no sé en quien se ha convertido.
Pero espero ese reencuentro con curiosidad. En todo caso, ya no es el chico de quien una vez me enamoré.
Dejó de serlo hace mucho tiempo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario